Cuando las hojas jóvenes salen amarillentas con los nervios aún verdes, suele faltar hierro asimilable, lo que se llama clorosis férrica. Ocurre a menudo en suelos calizos y cultivos como cítricos, arándanos y hortensias.
El sulfato de hierro (o mejor los quelatos de hierro, que aguantan pH altos) devuelven el hierro a la planta. Se aplican en riego o pulverización foliar.

