El estiércol (de caballo, vaca, oveja, gallina…) es un abono clásico rico en nutrientes y materia orgánica.
Fresco es agresivo: puede quemar las raíces por exceso de amoníaco y sales, y trae semillas de malas hierbas. Hay que dejarlo «curar» (compostar) varios meses hasta que pierde el olor fuerte y se oscurece.
El de gallina (gallinaza) es muy concentrado: úsalo en poca cantidad y bien compostado.

