Compost casero
Convierte tus restos en abono para el huerto
Hacer compost es más fácil de lo que parece: mezclar bien los «verdes» y los «marrones», un poco de humedad y algo de paciencia. Aquí tienes la guía completa y una calculadora para acertar con la mezcla.

Qué es el compost y por qué hacerlo
El compost es el resultado de dejar que microorganismos, hongos y bichitos descompongan tus restos orgánicos hasta convertirlos en un abono oscuro, esponjoso y con olor a bosque. Es reciclar la cocina y el jardín para devolvérselo al huerto.

Entre un 30 y un 50% de lo que tiras a casa es materia orgánica. Compostándola reduces muchísimo la bolsa de basura y las emisiones del vertedero.
El compost mejora la tierra: retiene agua, suelta nutrientes poco a poco y alimenta lombrices y microbios. Lo haces con restos de cocina y del huerto.
Lo que sale del huerto (restos de cosecha) y de la cocina vuelve al huerto convertido en fertilidad. Menos dependencia de abonos comprados.
Cómo empezar: ubicación y compostera
No necesitas casi nada para arrancar: un rincón, un contenedor y ganas. Lo importante es elegir bien el sitio y un sistema acorde al espacio que tengas.

Colócala en contacto con la tierra para que suban lombrices y microbios, en semisombra y resguardada del viento. Cerca de la cocina y con acceso a agua para no dejar de usarla por pereza.
El clásico bidón o compostera de plástico o madera. Ideal en jardín pequeño: discreta, guarda calor y humedad y disuade a los animales.
Para grandes cantidades y espacio de sobra. Barato y muy aireado, pero pierde humedad y hay que voltearlo más. Mejor delimitado con palés.
Lo ideal si puedes: uno se está llenando mientras el otro madura. Así siempre tienes compost hecho sin mezclar lo nuevo con lo terminado.
Un volumen de al menos 1 m³ (o una compostera de ~300 L bien llena) mantiene mejor el calor. Muy pequeño, se enfría y va lento.
Empieza con una capa de material leñoso o ramas trituradas: airea desde abajo y facilita el drenaje del exceso de agua.
El equilibrio verde / marrón (la clave)
El secreto de un buen compost es equilibrar los 'verdes' (húmedos, ricos en nitrógeno) con los 'marrones' (secos, ricos en carbono). Los microbios necesitan ambos: el nitrógeno para crecer y el carbono como energía. El objetivo es una relación C:N de unos 25-30:1.

Restos de fruta y verdura, césped fresco, posos de café, estiércol, ortigas. Aportan humedad y proteínas; solos se pudren y apestan.
Hojas secas, paja, cartón, serrín, ramas. Aportan estructura, aireación y energía; solos casi no se descomponen.
Una regla sencilla: 2-3 partes de marrón en volumen por cada 1 parte de verde. Si dudas, añade marrón: el exceso de verde da más problemas.
Ve intercalando capas finas de verde y marrón, o mezcla al añadir. Termina siempre con una capa de marrón por encima para tapar olores y moscas.
Humedad y aireación (el volteo)
La vida que hace el compost necesita agua y oxígeno. Ni charco ni polvo seco, y aire para que trabajen los microbios aeróbicos (los que no huelen mal).

- Humedad justa: como una esponja escurrida. Si aprietas un puñado y gotea, sobra agua; si no se apelmaza nada, falta.
- Demasiado seco: se para la descomposición. Riega un poco al voltear o añade más verdes.
- Demasiado húmedo: se pudre sin oxígeno y apesta. Añade marrones secos (hojas, cartón, paja) y voltea.
- Aireación: voltea la pila cada 1-2 semanas al principio para meter oxígeno. Más volteo = compost más rápido.
- Si no quieres voltear, mete tutores o tubos perforados y usa mucho material leñoso para que el aire circule solo.
- Cubre la pila en lluvias fuertes y en pleno sol para que no se encharque ni se reseque.
Fases y tiempos
El compostaje pasa por etapas reconocibles. Saber en qué fase estás te dice qué hacer y cuánto falta. En caliente (con volteo) puede tardar 2-4 meses; en frío, de 6 meses a un año.

Arrancan los microbios a temperatura ambiente y la pila empieza a calentarse. Es cuando más olor y actividad notas al principio.
El corazón se calienta a 50-65 °C. A esta temperatura se degradan rápido los restos y mueren muchas semillas y patógenos. Voltea para que se caliente todo.
Baja la temperatura, entran hongos y bichos más grandes (lombrices, cochinillas) y siguen descomponiendo lo más duro.
Deja reposar sin añadir nada nuevo. El compost se estabiliza, desaparece el olor fuerte y queda oscuro y suelto, listo para usar.
Cómo saber si está listo
Un compost verde o a medias puede 'robar' nitrógeno a tus plantas y quemarlas. Merece la pena esperar a que esté hecho. Estas señales te lo confirman.

- Color marrón oscuro casi negro, uniforme y desmenuzable entre los dedos.
- Huele a tierra de bosque, agradable, nunca a podrido, amoníaco o huevo.
- No reconoces los materiales originales (salvo alguna ramita o cáscara dura, normal).
- Ya no se calienta aunque lo voltees ni al añadir agua: la actividad ha terminado.
- Prueba de las semillas: si siembras berros o lechuga en un poco de compost y germinan bien, está maduro.
- Tamízalo antes de usar: lo grueso que no se ha deshecho vuelve a la pila nueva como 'iniciador'.
Vermicompostaje básico (con lombrices)
El vermicompost usa lombrices rojas (Eisenia foetida) para transformar restos de cocina en un abono riquísimo (el humus de lombriz) y un líquido fertilizante. Ideal si tienes poco espacio o quieres compost de alta calidad.

- Usa lombrices rojas de compostaje, no las de tierra del jardín: comen mucho más y viven en superficie.
- Una vermicompostera de varias bandejas apiladas: comen abajo y suben a la bandeja nueva de arriba.
- Cama inicial de cartón y hojas húmedas. Añade restos vegetales troceados poco a poco, sin saturar.
- Nada de carne, lácteos, cítricos ni cebolla en cantidad: no les gustan y acidifican su casa.
- Mantén húmedo (esponja escurrida), a la sombra y entre 15-25 °C. Ni sol directo ni heladas.
- Sacas dos cosas útiles: el humus sólido (abono) y el líquido que escurre (lixiviado). Diluye el líquido 1:10 con agua antes de regar.
Compostar en balcón o apartamento
Sin jardín también se puede: existen sistemas pensados para pisos, sin olores ni bichos si los manejas bien. Ocupan poco y reciclan la orgánica de la cocina.

Vale en balcón: ocupa poco y no huele si mezclas bien. Te da humus y un líquido para regar (diluido). Manténla a la sombra.
Es fermentación, no compostaje clásico, en un cubo hermético con salvado inoculado. Admite hasta restos cocinados, cabe bajo el fregadero y huele a fermento, no a podrido. Luego se entierra o se termina en compost.
Si tienes terraza, una compostera compacta de 100-300 L con buena proporción de marrones funciona igual que una grande, solo que más lenta.
Tapa siempre los restos frescos con marrón (cartón, hojas), no lo satures y controla la humedad. Un compost bien llevado en piso no huele.
Qué echar: verdes y marrones
Los verdes aportan nitrógeno (relación C:N baja) y los marrones aportan carbono (relación C:N alta). Mezcla los dos buscando un equilibrio de 25-30:1.
Verdes · aportan nitrógeno
Húmedos y frescos. Solos se pudren.
- Restos de fruta y verdura≈ 20:1
La base del compost casero. Trocéalos para que se descompongan antes.
- Césped recién cortado≈ 18:1
Muy nitrogenado y húmedo. En capas finas: apelmazado se pudre y apesta.
- Posos de café≈ 20:1
Incluye el filtro de papel. Aportan nitrógeno y les encantan a las lombrices.
- Bolsitas e infusiones de té≈ 18:1
Quita la grapa y usa solo bolsitas de papel, no las de plástico o nailon.
- Estiércol fresco de herbívoro≈ 15:1
Vaca, caballo, oveja, conejo o gallina. Activa mucho la pila; el de gallina es muy fuerte.
- Ortigas y consuelda≈ 12:1
Excelente activador natural, muy rico en nitrógeno. Corta antes de que semillen.
- Restos de poda verde y malas hierbas≈ 25:1
Evita semillas y raíces persistentes como grama o correhuela para no sembrar malas hierbas al usar el compost.
- Hojas verdes y tallos tiernos≈ 22:1
- Algas marinas≈ 19:1
Ricas en minerales. Enjuágalas un poco para rebajar el exceso de sal.
- Flores y plantas marchitas≈ 22:1
De ramos o macetas, siempre que no estén enfermas.
- Cáscara de huevo triturada≈ 12:1
Aporta calcio y no huele. Tritúrala bien; tarda en desaparecer del todo.
- Restos de verdura cocida (sin sal ni aceite)≈ 18:1
Marrones · aportan carbono
Secos y leñosos. Solos casi no se descomponen.
- Hojas secas≈ 55:1
El marrón más fácil de conseguir en otoño. Guarda sacos para todo el año.
- Paja y heno seco≈ 80:1
Airea muy bien la pila. Humedécela, porque seca tarda mucho.
- Cartón sin tintes ni plásticos≈ 350:1
Rómpelo en trozos pequeños y humedécelo. Retira cintas y etiquetas.
- Papel y cartón de huevos≈ 200:1
Papel de periódico o sin plastificar. Nada de papel satinado o brillante.
- Serrín de madera no tratada≈ 400:1
En poca cantidad: es muy carbonado. Nunca de maderas barnizadas o tratadas.
- Virutas y astillas de madera≈ 300:1
Se descomponen despacio; van bien como estructura en el fondo de la pila.
- Ramas trituradas (poda leñosa)≈ 150:1
Tritúralas: enteras tardan años. Dan aireación y estructura.
- Acículas de pino y hojas de encina≈ 90:1
Algo ácidas y lentas: en poca proporción para no acidificar el compost.
- Tallos secos y restos de poda seca≈ 90:1
- Servilletas y papel de cocina usados≈ 120:1
Solo si están manchados de comida, no de grasa fuerte ni productos químicos.
- Cáscaras de frutos secos≈ 100:1
Trocéalas. Evita las hojas de nuez en exceso, porque contienen compuestos algo inhibidores del crecimiento de otras plantas.
- Corcho natural desmenuzado≈ 200:1
Solo corcho natural, nunca aglomerado ni sintético.
Lo que NO debe ir al compost
Estos materiales dan malos olores, atraen plagas o pueden contaminar tu abono. Mejor mantenerlos fuera.
Se pudren generando muy mal olor y atraen ratas, moscas y otros animales. Difíciles de descomponer en una pila casera.
Queso, mantequilla o aceite se enrancian, apelmazan la pila, impiden la aireación y atraen plagas.
Pueden contener parásitos y patógenos peligrosos para las personas (p. ej. toxoplasma). No usar en compost para huerto.
Un compost casero no siempre alcanza la temperatura para matar hongos, virus o huevos; podrías reinfectar el huerto al abonar.
Los residuos químicos pueden matar las lombrices y microorganismos, y persistir en el compost dañando tus plantas.
Grama, correhuela o hierbas semilladas sobreviven al compostaje casero y acabarías sembrándolas por todo el huerto.
En gran cantidad acidifican y ralentizan la pila, y molestan a las lombrices. Un poco, bien repartido, no pasa nada.
Sube mucho el pH y aporta sales. Solo un puñadito de vez en cuando; nunca ceniza de carbón o de briquetas.
No se descomponen (o solo en plantas industriales). Contaminan el compost con microplásticos y fragmentos.
Las tintas de color, el plastificado y los tickets térmicos (bisfenoles) aportan químicos que no quieres en tu huerto.
El serrín o las virutas de maderas tratadas liberan químicos tóxicos al descomponerse.
Se enmohecen rápido y atraen roedores e insectos. En pequeñas cantidades y bien enterrados, tolerable.
Construye tu compostera
Tres formas probadas de tener tu propia compostera, para cada espacio y presupuesto. Elige la que encaje con tu huerto y ponte manos a la obra: en un fin de semana ya la tienes en marcha.
3 módulosMediaLa más completa · huerto familiar
Compostera de 3 módulos con palets
Tres cubículos de palets uno al lado del otro: uno para materia fresca, otro fermentando y otro con compost maduro listo para usar. El sistema de 3 fases más eficiente.
- Tiempo
- 2–3 h
- Coste
- 10–20 € (si consigues palets gratis)
Con lombricesMediaSin olor · vale en balcón o cocina
Vermicompostera casera con cajones
Dos o tres cajas apiladas donde las lombrices rojas californianas transforman restos de cocina en humus de altísima calidad. Sin olor, cabe en un balcón o hasta bajo el fregadero.
- Tiempo
- 1 h + 4 semanas para arranque
- Coste
- 10–25 €
GiratoriaMediaLa más rápida · compost en 6-8 semanas
Compostera giratoria con bidón
Un bidón de 200 L montado sobre un eje horizontal que giras cada 2-3 días. Aireación rápida = compost en 6-8 semanas (frente a 3-6 meses del método clásico).
- Tiempo
- 3–4 h
- Coste
- 20–40 €
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Ver todos los tutorialesCalculadora de mezcla
Elige los materiales que vas a echar y en qué proporción (en cubos o «partes» de volumen). Te estimamos la relación C:N y te decimos si tu mezcla está equilibrada.
Aún no has añadido materiales. Empieza eligiendo uno arriba.
Resultado de la mezcla
Añade materiales para ver la relación C:N estimada de tu compost.
Estimación orientativa basada en el volumen y el ratio C:N medio de cada material. La realidad depende de la humedad, el troceado y la madurez: úsala como guía, no como medida exacta.
Solución de problemas
Casi todo tiene arreglo fácil. Busca tu síntoma y aplica el remedio: la mayoría de los fallos son de humedad o de proporción verde/marrón.
Causa: Exceso de verdes y/o de agua: falta oxígeno y se pudre sin aire (anaerobio).
Solución: Añade marrones secos (hojas, cartón, paja), voltea para airear y no tapes con plástico. Deja que se seque un poco.
Causa: Demasiado nitrógeno (mucho verde o estiércol) respecto al carbono.
Solución: Incorpora bastante marrón y mezcla bien. Sube la proporción de carbono hacia 25-30:1.
Causa: Falta nitrógeno, poco volumen, o está demasiado seco.
Solución: Añade verdes (césped, restos, ortigas), riega hasta 'esponja escurrida' y junta más material para llegar al metro cúbico.
Causa: Poca humedad, demasiado marrón o exceso de sol y viento.
Solución: Riega mientras volteas, añade verdes húmedos y cúbrelo para conservar la humedad.
Causa: La pila está demasiado seca; las hormigas buscan un sitio cómodo.
Solución: Riega bien y voltea: con la humedad correcta se marchan solas. Añade algún verde.
Causa: Restos frescos expuestos en la superficie.
Solución: Entierra siempre los restos de cocina y cúbrelos con una capa de marrón (hojas o cartón).
Causa: Restos de carne, lácteos, pan o cocinados, o una compostera sin fondo protegido.
Solución: No eches esos restos, usa compostera cerrada con malla en la base y tapa siempre lo fresco con marrón.
Causa: Demasiado césped o restos húmedos juntos, sin estructura ni aire.
Solución: Rompe los grumos, mezcla con paja, ramas o cartón troceado y voltea para dar aireación.
Causa: Poco volteo, trozos grandes, pila pequeña o mezcla desequilibrada.
Solución: Trocea más fino, voltea a menudo, aumenta el volumen y ajusta la relación verde/marrón.
Causa: Son larvas de Hermetia illucens colonizando un compost caliente y húmedo. No son un problema, aceleran la descomposición x10.
Solución: Aprovéchalas: son inofensivas y comestibles para gallinas. Si te molestan estéticamente, cubre con marrón y riega menos para bajar la humedad.
Causa: El montón no alcanzó los 55-65 °C necesarios en el centro para matar semillas.
Solución: Voltea cada 10 días para uniformar temperatura y añade verdes para reactivar el calor. Si ya está hecho pero con semillas, úsalo como acolchado en pasillos o al pie de árboles, no en zonas de siembra.
La fórmula de oro (mantra)
- · 2 partes de marrón + 1 parte de verde.
- · Húmedo como esponja escurrida.
- · Voltear cada 2-3 semanas.
- · Cubrir siempre restos de cocina con marrón.
- · Mínimo 1 m³ de volumen para que caliente bien.
Con estos 5 puntos evitas el 90 % de los problemas de arriba.
¿Cuándo dar el compost por perdido?
Casi nunca. Casi todo se rescata con volteo + añadir la proporción faltante + riego. Un compost estropeado vuelve a la vida en 2-3 semanas.
Solo tira todo si se contaminó con residuos tóxicos (pintura, químicos) o si se llenó de larvas de moscas domésticas durante meses (puede haber patógenos). En el resto: aire, agua, tiempo y vuelve al huerto.
Con el compost listo, mira qué sembrar este mes según tu zona.
Apunta tus cultivos en Mi huerto y saca partido a tu abono casero.
Los ratios C:N son valores medios orientativos de referencias de compostaje: varían según la humedad, la madurez y la variedad de cada material. La calculadora sirve para equilibrar la mezcla y comparar materiales, no como medida de laboratorio. El compostaje casero es muy tolerante: si algo se tuerce, casi siempre se arregla con más marrón, algo de agua y un buen volteo.