Muchas bienales (ajo, cebolla, coles, remolacha, apio) necesitan pasar un mínimo de horas por debajo de una cierta temperatura para «cambiar el chip» y florecer o formar bulbo. Sin ese frío no completan su ciclo.
Los frutales tienen algo parecido: cada variedad necesita cierta cantidad de «horas de frío» invernales para brotar bien en primavera.

