El bote A suele llevar el calcio; el B, fosfatos y sulfatos. Si se concentran juntos antes de diluir en agua, forman un precipitado blanco insoluble (parecido al yeso) que ya no sirve de nutriente y puede atascar goteros.
Se añaden por turno al agua, removiendo bien entre uno y otro — nunca se mezclan los concentrados directamente entre sí.
