La causa de fondo casi siempre es raíz sin oxígeno suficiente (agua estancada o demasiado caliente): eso debilita la raíz y permite que un patógeno que normalmente no sería un problema se instale y la pudra.
El síntoma más engañoso es que la planta se marchita como si le faltara agua, aunque esté rodeada de solución — en realidad es que la raíz dañada ya no puede absorberla.
Cómo se usa
- Sube la oxigenación, baja la temperatura del agua (ideal 18-22 °C) y cambia la solución ante los primeros síntomas.
