Las crisopas (Chrysoperla carnea sobre todo) son insectos delicados que parecen libélulas en miniatura: cuerpo verde claro, dos pares de alas transparentes con nerviaduras finas y ojos que reflejan color dorado. De adultos vuelan de noche atraídos por las luces.
Su súper poder son las larvas, apodadas «león de los pulgones»: pequeñas orugas amarillentas con mandíbulas de tenaza que atraviesan al pulgón, le succionan por dentro y siguen a por el siguiente. Comen unos 300-400 pulgones en su ciclo. También devoran huevos de mariposa, cochinillas y ácaros.
Se venden como control biológico en cajitas con huevos o larvas, y son de los aliados más útiles en invernadero.

