En siembra directa la semilla va directamente al bancal o maceta final: no pasa por semillero ni trasplante. Es lo mejor para plantas que no soportan el trasplante (zanahoria, rábano, guisante, judía…).
Requiere temperatura de suelo adecuada y tierra bien preparada. Se siembra al voleo, a golpe o a chorrillo según la especie y luego se aclara si nacen apretadas.

