Cuando la plántula tiene varias hojas verdaderas y buen cepellón, se lleva a su sitio final (bancal o maceta grande).
Se hace mejor a última hora del día o en día nublado, regando antes y después para reducir el estrés. En la tradición lunar se prefiere hacerlo en luna menguante.
Endurece antes las plántulas criadas en interior (ver «endurecimiento»).

