Se abre un surco poco profundo y se dejan caer las semillas en fila continua, como un chorrillo. Después se cubren y se aprieta la tierra.
Es la forma clásica de sembrar zanahoria, rábano, lechuga, espinaca y otras hortalizas de semilla pequeña. Después toca aclarar las plántulas para dar espacio a cada una.

