Se prepara la tierra y se riega como si fueras a sembrar, pero no se siembra. A los pocos días germinan hierbas espontáneas del banco de semillas del suelo.
Antes de que crezcan, se pasa un rastrillo o azadilla superficialmente para matarlas. Después ya se siembra el cultivo, y salen muchas menos hierbas competidoras.

