El enraizante comercial lleva auxinas (hormonas de la planta) que empujan a formar raíces. Marca más diferencia en esquejes semileñosos y estacas de invierno que en un tallo tierno de albahaca o tomate, que suele enraizar solo.
En casa hay dos trucos habituales. La canela de cocina, en un velo fino sobre el corte, no hace que salgan más raíces: ayuda a que no entre hongo y el tallo no se pudra. El gel fresco de aloe (la pulpa transparente de dentro de la hoja, nunca el zumo amarillo de la piel ni un gel de cosmética) cubre el corte y lo mantiene húmedo. Un empaste grueso de cualquiera de los dos ahoga el tallo.
Ninguno sustituye un corte limpio, sombra los primeros días y un sustrato húmedo, no embarrado. Si la especie es difícil, el producto comercial suele ganar al truco de cocina.
Cómo se usa
- Aloe: abre una hoja, saca solo la pulpa clara y unta un poco la base del esqueje.
- Canela: un polvito, sobre todo si vas a plantar en tierra. En un vaso de agua se lava y casi no hace nada.

