La turba se forma por la descomposición muy lenta de musgos en zonas encharcadas (turberas) durante miles de años. La rubia es joven, fibrosa y muy ácida (pH 3,5-4,5); la negra es más descompuesta y oscura.
Retiene enormes cantidades de agua y es la base de muchos sustratos comerciales. Su gran inconveniente: extraerla destruye ecosistemas y libera CO₂, por eso se recomienda sustituirla por fibra de coco.
Al secarse del todo cuesta mucho volver a mojarla (se vuelve hidrófuga).

